Si eres rumano y llevas años haciendo tu vida en España, es normal que llegue un momento en el que te plantees dar el paso: dejar de ser «solo» residente y convertirte en ciudadano español, con todo lo que eso implica en derechos, estabilidad y tranquilidad jurídica.
En esta guía vamos a ver, con calma y al detalle, qué dice la ley, qué vías tienes realmente a tu alcance, qué plazos se aplican, qué documentos te van a pedir y en qué se equivocan muchos solicitantes rumanos cuando dan el paso. La idea es que, cuando termines de leer, puedas situarte con claridad: saber si ya puedes solicitar la nacionalidad o qué te falta para llegar preparado y con una estrategia jurídica clara.
No es una explicación teórica: vamos a bajar a lo práctico, al día a día, a los problemas reales de residencia, ausencias, antecedentes, exámenes y plazos. Empezando por el consejo más importante, si resides en la capital de España, la mejor vía será siempre la de buscar un abogado de extranjería en Madrid que tramite todo por ti.
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ToggleQué supone realmente tener la nacionalidad española
Antes de entrar en requisitos y papeles, conviene entender qué cambia de verdad cuando pasas de ser un ciudadano rumano residente en España a ser también ciudadano español.
A grandes rasgos, obtienes:
- Plenos derechos políticos en España: votar en elecciones generales, autonómicas y municipales, o presentarte como candidato.
- Seguridad jurídica máxima: ya no dependes de renovaciones de residencia ni de cambios legales en extranjería.
- Libertad total de movimiento y residencia en la Unión Europea como ciudadano español, además de la que ya tienes como ciudadano rumano (puede parecer lo mismo, pero en contextos concretos, como acceso a ciertos puestos o convocatorias públicas, la nacionalidad española marca la diferencia).
- Acceso a determinados empleos públicos y oposiciones reservados a españoles.
- Posibilidad de transmitir la nacionalidad española a tus hijos en determinadas condiciones.
Y algo muy importante: la nacionalidad española no es un simple cambio de tarjeta. Es una decisión con efectos jurídicos profundos, también sobre tu nacionalidad rumana, la forma de heredar, tu relación con la administración rumana, el servicio militar (si procediera) y tus obligaciones fiscales en algunos supuestos.
Por eso es clave que entiendas las vías legales y, sobre todo, la situación actual sobre doble nacionalidad.
Vías legales para conseguir la nacionalidad española siendo rumano
Si eres rumano, no existe una «vía especial» por tu nacionalidad. Te aplican las mismas reglas generales que al resto de personas extranjeras, con algunos matices si, además de ser rumano, encajas en otros supuestos (casado con español, nacido en España, descendiente de españoles, etc.).
Las vías más relevantes son:
- Nacionalidad por residencia (la más habitual para rumanos que viven y trabajan en España).
- Nacionalidad por matrimonio con español o española.
- Nacionalidad por opción (para ciertos hijos de españoles).
- Nacionalidad por descendencia a través de normativa especial (como la Ley de Memoria Democrática, en casos muy concretos).
- Nacionalidad por carta de naturaleza (excepcional).
Vamos una por una.
Nacionalidad española por residencia: la vía habitual para rumanos
Es la vía más frecuente: has vivido legalmente en España muchos años, estás integrado, trabajas, tributas aquí y quieres que esa realidad se reconozca con la nacionalidad.
Cuántos años de residencia te exigen como rumano
La regla general es clara: la ley exige 10 años de residencia legal, continuada e inmediatamente anterior a la solicitud.
Eso significa varias cosas importantes:
- Debe ser residencia legal. Estancias irregulares, periodos sin tarjeta o sin estar dado de alta no cuentan.
- Debe ser continuada. Si has tenido un «corte» de residencia (por ejemplo, un año sin permiso entre una tarjeta y otra), en principio el contador se reinicia.
- Debe ser inmediatamente anterior a la solicitud. No vale haber vivido legalmente 10 años, irte, perder la residencia y años después volver y pedir la nacionalidad contando el tiempo anterior.
Para ciudadanos de países iberoamericanos, Portugal, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o personas de origen sefardí, el plazo se reduce a 2 años; para refugiados, a 5; y en algunos supuestos a 1 año (matrimonio con español, nacimiento en España, etc.). Pero Rumanía no está en los supuestos de 2 años, con lo que, como rumano, tu punto de partida son 10 años, salvo que encajes en una de las reducciones especiales de 1 año que veremos luego.
Cómo se cuentan esos 10 años en la práctica
Aquí es donde se complican muchos expedientes. La Audiencia Nacional ha confirmado denegaciones de nacionalidad incluso a personas con más de 10 años en España porque hubo un periodo sin residencia legal que rompió la continuidad.
Aspectos clave:
- No puedes tener «huecos» sin permiso entre una tarjeta y la siguiente.
- Cambiar de tarjeta (por ejemplo, de familiar de comunitario a larga duración UE) no rompe el cómputo, siempre que no haya lapsos sin autorización.
- Las ausencias del territorio español deben ser razonables. Estancias largas fuera (por ejemplo, muchos meses seguidos cada año) pueden generar dudas sobre la continuidad, sobre todo si tu permiso es de larga duración.
Si has tenido alguna irregularidad, conviene que un profesional revise tu historial de empadronamiento, tus tarjetas y tus movimientos antes de presentar la solicitud. Es muy frecuente creer que «llevo aquí 12 años» y que, jurídicamente, la Administración entienda que solo llevas 7 u 8 años válidos.
Requisitos legales además del tiempo de residencia
Además de los 10 años, la ley te exige:
- Buena conducta cívica y ausencia de antecedentes penales graves, tanto en España como en Rumanía.
- Suficiente grado de integración en la sociedad española (que se evalúa, entre otros medios, a través de exámenes oficiales).
- Cumplimiento de las obligaciones tributarias y con la Seguridad Social cuando proceda.
Y, en la práctica, se mira:
- Tu situación laboral (contratos, alta en Seguridad Social, vida laboral).
- Tu estabilidad económica.
- Tu arraigo: familia, hijos escolarizados en España, participación social, etc.
Nacionalidad por matrimonio con español o española
Si eres rumano y estás casado con una persona española, la ley te permite pedir la nacionalidad con solo 1 año de residencia legal en España, siempre que se cumplan dos condiciones:
- Que el matrimonio lleve al menos un año en vigor a la fecha de la solicitud.
- Que no exista separación legal ni de hecho.
Esto no significa que baste con casarse «para conseguir papeles». La Administración revisa con mucho detalle:
- La autenticidad del vínculo (entrevistas, visitas domiciliarias en algunos casos).
- La convivencia real.
- La inexistencia de antecedentes penales o indicios de fraude.
Si ya llevas muchos años residiendo, el matrimonio simplemente te permite adelantar el momento de solicitar, pero no elimina el resto de requisitos: integración, ausencia de antecedentes, exámenes, etc.
Nacionalidad por opción e hijos de rumanos con vínculo español
La nacionalidad por opción está pensada para personas que tienen una relación directa con españoles: por ejemplo, quienes han estado sometidos a la patria potestad de un español o cuyos padres fueron españoles de origen.
Puede interesarte si:
- Eres rumano, hijo de padre o madre español de origen, aunque ellos hayan recuperado la nacionalidad después.
- Eres rumano y fuiste adoptado por españoles.
- Tu filiación con un progenitor español se determinó cuando ya eras mayor de edad.
En estos casos, los plazos, requisitos y documentación cambian bastante respecto a la vía por residencia. Suelen ser procedimientos más «técnicos», muy ligados al Registro Civil y al historial de tu familia.
También entra aquí un grupo muy concreto: descendientes de españoles que están usando la normativa de memoria democrática para optar a la nacionalidad como hijos o nietos de españoles exiliados o que perdieron la nacionalidad por razones políticas o de género.
Si eres rumano porque naciste en Rumanía, pero tienes un abuelo o abuela español que salió del país en determinadas circunstancias históricas, conviene revisar si encajas en alguno de estos supuestos especiales, porque los plazos de residencia pueden desaparecer y el procedimiento ser mucho más favorable.
Carta de naturaleza y otros supuestos excepcionales
La carta de naturaleza es una vía excepcional: la nacionalidad se concede discrecionalmente por el Gobierno cuando concurren circunstancias singulares.
Se ha utilizado, por ejemplo, para:
- Colectivos específicos (descendientes de sefardíes).
- Personas con méritos extraordinarios, razones humanitarias o de interés nacional.
Si eres rumano y llevas una vida «normal» en España (trabajo, familia, residencia), esta vía no suele ser la adecuada. La realidad es que la gran mayoría de rumanos que adquieren la nacionalidad lo hacen:
- Por residencia.
- Por matrimonio con español.
- Por opción o descendencia en casos familiares concretos.
Requisitos y documentos específicos para ciudadanos rumanos
Aunque la base legal es la misma para todas las nacionalidades, en la práctica los rumanos tenéis un patrón de documentación muy similar.
Para una solicitud por residencia, lo habitual es que te pidan:
Documentos expedidos en Rumanía
Suele exigirse:
- Certificado literal de nacimiento rumano, legalizado o apostillado.
- Certificado de antecedentes penales de Rumanía, con antigüedad limitada (normalmente menos de 3 meses).
- En su caso, certificado de matrimonio o divorcio rumano, si tu estado civil se inscribió allí.
- Cualquier otra resolución relevante (adopciones, cambios de nombre, etc.).
Todos estos documentos, si están en rumano, deben ir acompañados de traducción jurada oficial al español realizada por traductor jurado habilitado. Sin traducción jurada, la Administración puede requerirte o directamente inadmitir documentación.
Documentos expedidos en España
Entre otros, vas a necesitar:
- Pasaporte rumano en vigor y copia completa.
- Certificado de inscripción en el Registro Central de Extranjeros o tu tarjeta de residencia (familiar de comunitario, larga duración, etc.).
- Certificado de empadronamiento histórico o actual, según cada caso.
- Certificado de antecedentes penales en España.
- Informe de integración o informes policiales, en su caso, si se solicitan.
- Vida laboral, contratos, nóminas, declaraciones de IRPF, etc., para acreditar tu estabilidad laboral y económica.
Exámenes CCSE y DELE A2
Como regla general, para la nacionalidad por residencia:
- Tienes que aprobar el examen CCSE (Conocimientos Constitucionales y Socioculturales de España).
- Si tu lengua materna no es el castellano, debes acreditar un nivel básico de español con el diploma DELE A2 o superior.
Hay exenciones para:
- Menores de edad.
- Personas con determinada formación reglada en España.
- Personas con discapacidad acreditada que haga muy difícil la realización de las pruebas, en condiciones reguladas.
En la práctica, incluso muchos rumanos con un español excelente prefieren preparar los exámenes con tiempo, porque la forma de preguntar puede sorprender si vas sin practicar.
Paso a paso: plan práctico si eres rumano y quieres nacionalidad española
Vamos a ordenar todo en un itinerario lógico para que puedas ver dónde estás y qué te falta.
Paso 1: Revisa tu tipo de residencia y tu historial
Lo primero es revisar:
- Qué permiso tienes ahora (certificado de registro de ciudadano de la UE, tarjeta de familiar de comunitario, residencia de larga duración, etc.).
- Desde cuándo resides legalmente en España, sin cortes.
- Si ha habido periodos de irregularidad o ausencias largas del país.
Es muy recomendable sacar:
- Tu histórico de empadronamiento.
- Tu vida laboral.
- Todas tus resoluciones de extranjería, cambios de tarjeta y renovaciones.
Con eso puedes construir una línea de tiempo clara y comprobar si ya cumples los años exigidos o cuándo los vas a cumplir de forma segura.
Paso 2: Calcula cuándo cumples el plazo de residencia
Si:
- Has residido siempre con permiso en vigor, sin lapsos.
- Tus ausencias no han sido prolongadas o problemáticas.
Podrás determinar con bastante seguridad la fecha a partir de la cual podrás presentar la solicitud por residencia (10 años, o 1 año en los supuestos de reducción que te afecten: matrimonio con español, haber nacido en España y llevar un año residiendo, etc.).
Si detectas periodos dudosos, salidas largas o cambios de estatus complicados, ahí es donde conviene un análisis jurídico fino, porque un error al contar puede llevar a una denegación.
Paso 3: Limpia y prepara tu situación penal y administrativa
Aunque no tengas condenas graves, pueden existir:
- Antecedentes penales cancelables.
- Antecedentes policiales.
- Multas o problemas administrativos.
Es fundamental:
- Pedir certificados de antecedentes penales de España y de Rumanía.
- Analizar si procede la cancelación de algún antecedente penal antes de presentar la solicitud.
La «buena conducta cívica» es un requisito clave: la Administración está denegando nacionalidades cuando aprecia continuidad en infracciones o falta de integración, aunque los años de residencia se cumplan.
Paso 4: Supera los exámenes de nacionalidad
Lo más prudente es:
- Presentarte primero al CCSE y, si lo necesitas, al DELE A2.
- Obtener los certificados y guardarlos listos para subirlos con tu solicitud.
Mientras antes los tengas, mejor, pero vigila que estén en vigor cuando presentes la solicitud (el propio Instituto Cervantes marca la validez y condiciones de uso).
Paso 5: Reúne toda la documentación rumana y española
Aquí suelen producirse retrasos y errores:
- Pide los certificados en Rumanía con el tiempo suficiente, pero evitando que caduquen (en muchos casos no pueden tener más de 3 meses cuando presentes la solicitud).
- Legaliza o apostilla los documentos que lo requieran.
- Encarga las traducciones juradas a rumano-español con profesionales acreditados.
En paralelo, prepara:
- Empadronamiento.
- Vida laboral.
- Contratos y nóminas.
- Documentación fiscal más relevante.
Cuanto más completo y coherente esté el expediente desde el inicio, menos posibilidades de requerimientos y retrasos tendrás.
Paso 6: Presenta la solicitud de nacionalidad
Hoy en día, la vía normal es la presentación telemática a través de:
- Certificado digital propio.
- Representación de abogado o gestoría especializada.
En la solicitud tendrás que:
- Pagar la tasa de nacionalidad por residencia.
- Rellenar todos los datos con precisión.
- Subir cada documento correctamente identificado.
- Adjuntar certificados de exámenes del Instituto Cervantes.
Desde el punto de vista práctico, es importante que conserves:
- Justificante de presentación.
- Número de expediente.
- Copia de todo lo que has aportado.
Paso 7: Espera, seguimiento y posibles requerimientos
Legalmente, la Administración tiene un año para resolver tu expediente de nacionalidad por residencia. Si no responde en ese plazo, se entiende desestimado por silencio administrativo negativo.
En la práctica, muchos expedientes superan ese año y pueden llegar a tardar entre 18 y 24 meses, aunque hay oficinas que están resolviendo más rápido en 2025 gracias a refuerzos y unidades específicas.
Durante este tiempo:
- Puedes consultar el estado de tu expediente por vía telemática.
- Debes estar muy atento a posibles requerimientos de documentación adicional: la falta de respuesta a un requerimiento puede acabar en archivo o denegación.
- Si pasa el año sin respuesta, se abre la puerta a un recurso contencioso-administrativo ante la Audiencia Nacional, que permite que un tribunal revise tu caso.
Paso 8: Jura de nacionalidad y renuncia a la nacionalidad rumana
Si te conceden la nacionalidad española, el proceso no termina con la resolución. Debes acudir al Registro Civil para:
- Jurar o prometer fidelidad al Rey y obediencia a la Constitución y las leyes.
- Declarar, cuando la ley lo exige, la renuncia a tu nacionalidad anterior (en este caso, la rumana).
Aquí aparece uno de los puntos más sensibles para ciudadanos rumanos: la doble nacionalidad.
Doble nacionalidad España–Rumanía: situación real en 2025
A día de hoy, España solo reconoce de forma plena la doble nacionalidad con países con los que tiene firmado un convenio específico (por ejemplo, muchos países iberoamericanos, Portugal, Andorra, Francia en virtud de acuerdo reciente, etc.). Con Rumanía, ese convenio todavía no está en vigor.
La situación actual, de forma muy resumida, es:
- Desde hace años se están negociando acuerdos para que los rumanos residentes en España puedan mantener la nacionalidad rumana al adquirir la española.
- Ha habido anuncios políticos y notas oficiales tanto de España como de Rumanía, y se ha hablado de borradores de convenio y de voluntad política de cerrar un acuerdo que beneficiaría a más de 600.000 rumanos residentes en España.
- Sin embargo, a mediados y finales de 2025 todavía no hay un convenio de doble nacionalidad España–Rumanía en vigor.
¿Qué implica esto para ti en la práctica?
- En el acto de jura, el Registro Civil te exigirá, en principio, la renuncia a la nacionalidad rumana para adquirir la española.
- Rumanía, por su parte, permite la nacionalidad múltiple, por lo que muchos ciudadanos rumanos optan por mantener su nacionalidad de origen desde el punto de vista rumano, sin renunciar a ella ante las autoridades de su país.
Esto genera una situación jurídica compleja:
- Para España, si renuncias en el acto de jura, eres español y se considera que has renunciado a tu nacionalidad anterior en los términos exigidos por la ley española.
- Para Rumanía, si no tramitas una renuncia formal ante sus autoridades, puedes seguir siendo considerado rumano.
Es un tema delicado, con implicaciones en:
- Cómo te considera cada país a efectos de protección consular.
- Determinados derechos y obligaciones en Rumanía.
- Determinados escenarios fiscales o militares, según tu situación.
Lo prudente es que, antes de llegar a la fase de jura, hayas valorado con calma y, si es necesario, con asesoramiento especializado, qué estrategia seguir en tu caso concreto.
Ser rumano, ciudadano de la UE y ahora también de pleno derecho de Schengen
Como ciudadano rumano ya eres ciudadano de la Unión Europea y, desde la plena integración de Rumanía en el espacio Schengen, disfrutas de libertad de circulación reforzada dentro de la zona.
La nacionalidad española no te «crea» esa libertad de movimiento, pero sí:
- Te da un segundo pasaporte de la UE.
- Te abre puertas en oposiciones, empleo público y ciertos puestos reservados a nacionales.
- Refuerza tu posición jurídica en España y frente a su administración, evitando depender de futuras reformas de extranjería o de residencia de ciudadanos UE.
La combinación de tu condición de antiguo ciudadano rumano residente y tu nueva condición de español puede darte una posición muy sólida a nivel europeo, siempre que entiendas bien el marco legal de ambas nacionalidades.
Errores frecuentes de solicitantes rumanos y cómo evitarlos
Si revisas denegaciones recientes de nacionalidad, verás que hay patrones muy claros. Muchos de esos errores se podrían haber evitado con un poco de planificación.
Algunos de los más habituales:
No cumplir bien la continuidad de la residencia
Un caso típico: persona que lleva más de 10 años en España pero con un lapso de varios meses o más de un año sin permiso de residencia. La Audiencia Nacional ha confirmado denegaciones solo por este motivo, aunque la integración fuese buena.
Cómo evitarlo:
- No dejes nunca caducar una tarjeta sin haber solicitado la renovación en plazo.
- No encadenes periodos sin permiso entre un tipo de residencia y otro.
- Si has tenido un bache, asume que puede ser más prudente esperar a cumplir un nuevo plazo limpio antes de solicitar.
Ausencias de España mal gestionadas
Largas estancias en el extranjero durante los años de residencia pueden levantar sospechas sobre tu arraigo real en España. Cada expediente se valora individualmente, pero ausencias frecuentes y prolongadas suelen ser problemáticas.
Documentación caducada o incompleta
Certificados de antecedentes penales o de nacimiento con más de 3–6 meses de antigüedad, traducciones sin validez oficial, documentos sin apostilla cuando es obligatoria…
Son errores muy básicos, pero provocan requerimientos, retrasos e incluso denegaciones si no se subsanan correctamente.
Integración mal acreditada
Incluso si hablas perfectamente español, si no superas los exámenes CCSE o DELE A2, o si en tu expediente constan informes negativos sobre integración, pueden surgir problemas. Ha habido casos de personas con décadas en España cuya nacionalidad se ha denegado inicialmente por dudas sobre integración, obligándolas a recurrir.
Qué hacer si te deniegan la nacionalidad o pasa más de un año sin respuesta
Aquí es donde muchos solicitantes se bloquean.
Si pasa más de un año sin noticia
La normativa de nacionalidad por residencia establece que:
- La Administración tiene un año para resolver y notificar.
- Si pasa ese año sin resolución, se entiende que tu solicitud está desestimada por silencio administrativo negativo.
Eso no significa que «pierdas» el expediente, ni que no puedan concedértela después, pero sí te abre dos caminos:
- Esperar a que la Administración finalmente resuelva, confiando en que acabe siendo favorable.
- Interponer un recurso contencioso-administrativo ante la Audiencia Nacional para que un tribunal analice tu caso y, si considera que cumples requisitos, obligue a conceder la nacionalidad.
La decisión depende de:
- Cómo de claro y sólido sea tu expediente.
- Si tienes prisa real en obtener la nacionalidad.
- Si hay circunstancias particulares (denegaciones previas, informes contradictorios, etc.).
Si te llega una denegación
En una denegación suelen aparecer:
- Motivo principal (residencia insuficiente o no continuada, antecedentes, falta de integración, etc.).
- Referencias a artículos legales y a informes de policía, CNI u otras autoridades.
Frente a esa denegación, normalmente puedes:
- Presentar recurso de reposición (frente a la propia Administración que denegó).
- Acudir al recurso contencioso-administrativo.
La clave está en analizar a fondo el motivo:
- Si es un problema de residencia mal contada y, en realidad, no cumples, quizá lo mejor es reconstruir la residencia y volver a presentar más adelante.
- Si es un problema de antecedentes ya cancelables o de valoraciones subjetivas de integración, el contencioso puede tener más recorrido.
Casos tipo para situarte mejor
Para aterrizar todo, piensa en estos escenarios:
Rumano con 12 años residiendo legalmente, estabilidad laboral y familia en España
Es el perfil clásico de nacionalidad por residencia:
- Revisa muy bien tus tarjetas y empadronamientos para confirmar que no hay huecos.
- Si no tienes antecedentes o ya están cancelados, prepara exámenes y documentación y presenta.
- En caso de retrasos de más de un año, valora el contencioso si quieres agilizar.
Rumano casado con española desde hace más de un año y un año de residencia legal
Aquí puedes plantearte la vía por residencia con plazo reducido a 1 año:
- Es esencial acreditar matrimonio real y convivencia, sin separación.
- El resto de requisitos (integración, ausencia de antecedentes, exámenes) siguen igual de exigentes.
Rumano con abuelo o abuela españoles
En este caso, además de la vía general por residencia, compensa estudiar:
- Si puedes acogerte a mecanismos de recuperación u opción de nacionalidad ligados a la memoria democrática.
- Si la vía familiar es más rápida o tiene condiciones más favorables que la de residencia.
Conclusión: estrategia, tiempos y calma
Conseguir la nacionalidad española siendo rumano no es un trámite automático, pero sí es absolutamente posible si:
- Planificas bien el momento en que vas a presentar la solicitud.
- Construyes un expediente sólido, limpio de lagunas de residencia y de antecedentes.
- Acreditas de forma clara tu integración en España.
- Entiendes la realidad jurídica actual sobre doble nacionalidad y tomas decisiones informadas sobre la renuncia.
Tu ventaja es que, como ciudadano de la Unión Europea y plenamente integrado en el espacio Schengen, ya partes de una posición de estabilidad y movilidad superior a la de muchos otros extranjeros. La nacionalidad española es el paso final para consolidar esa vida que ya estás haciendo aquí: tu trabajo, tu familia, tus proyectos de futuro.
La clave no es solo «presentar la nacionalidad», sino hacerlo en el momento adecuado, con la estrategia correcta y con todos los requisitos bien amarrados para minimizar riesgos de denegación y retrasos.



